La primera vez que te vi, estabas nebulosa rodeada de gente que no conocía, y que sigo sin conocer, a pesar de estar tan borrosa, me pareciste linda, recuerdo que eso pensé.
La segunda vez que te vi, estabas más clara y más linda, algo muy gracioso y que luego me conmovió fue que además pude ver timidez en tu ausencia.
La tercera vez que te vi, fue a escondidas, estabas sentada, y pude desear tus labios, y quise recorrer tu cuello largo y tu cabello castaño al sol, además pude perderme en tus ojos, y amilanarme de ellos, porque por alguna razón, sentí que había algo más detrás de tu mirada.
Quién sabe, tal vez tuve algo de razón de asustarme de ellos.
La última vez que te vi, fui más descarado, mostrándote mis intenciones como un niño. Estabas tan hermosa, no se me ocurre ninguna otra palabra, todo en ti me pareció fuera de este mundo, y tus ojos, tus ojos ya no eran los mismos, y aunque estuviesen congelados como las veces anteriores, no eran los mismos, pero aún hay algo en ellos que me intriga.
Quién sabe, tal vez algún día descubra qué hay más allá de tus imágenes.
Aunque te he visto más veces, podría decir que estás son las más enigmáticas.